El aumento de la tensión geopolítica en Medio Oriente —especialmente con Irán y el posible cierre del Estrecho de Ormuz— impulsó el precio internacional del petróleo, y Argentina no está exenta del impacto.
El barril Brent superó los US$87, y las petroleras locales ya evalúan ajustes.
En Argentina, el sistema de “paridad de exportación” hace que las subas globales se trasladen a los surtidores.
Un aumento afectaría no solo a los consumidores, sino también a la logística, el agro y la inflación.
Desde el Gobierno aún no hay confirmación oficial, pero las estaciones de servicio se preparan para posibles movimientos de precios si la crisis se profundiza.


