Por Diego Decara Bustos
Justo un día antes del tratamiento de la ley de discapacidad y a casi una semana y media de las elecciones en Buenos Aires, aparece un audio que parece más un petardo electoral que una denuncia genuina. ¿El contenido? Un supuesto entramado de coimas entre farmacéuticas, intermediarios y funcionarios cercanos a Milei, servido en bandeja por los kirchneristas. ¿La consecuencia? Explosión mediática, despidos al instante y una justicia que, de repente, se pone las zapatillas de Usain Bolt y corre como si el país dependiera de ello.
Los hechos
Hace unos días se filtró un supuesto audio de Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad. Y digo exdirector porque una vez que se filtraron esos audios, Milei lo rajó.
En ese audio, Spagnuolo dice que Lule Menem, funcionario del gobierno, aparentemente estaría cobrando coimas a farmacéuticas por medicamentos que tiene que comprar el Estado, usando como intermediaria a la farmacéutica Suizo Argentina (farmacéutica que tiene contrato también con el gobierno de Kiciloft). Además, parte de esas coimas, según Spagnuolo, iban a parar a Karina Milei.
Las consecuencias fueron inmediatas:
- El gobierno de Milei echó a varios funcionarios e intervino la Agencia Nacional de Discapacidad.
- La justicia, en menos de 30 horas de filtrarse el audio, ordenó 15 allanamientos a directivos de Suizo Argentina y a Spagnuolo para secuestrar celulares y documentación. Ni rayo McQuin se apuró tanto.
Las inconsistencias
Hay varias cosas que llaman la atención:
- Quién y cuándo: el audio se filtró primero en un programa kirchnerista del canal de streaming Carnaval y, según parece, tiene un año de antigüedad.
- Es decir, los kirchneristas estuvieron cajoneando un audio que supuestamente denuncia corrupción en el gobierno de Milei, y recién lo largan justo antes de las elecciones.
- Velocidad de la justicia: en solo 30 horas, el fiscal leyó la denuncia, el juez después de haberla leído debidamente, aprobó allanamientos, se consiguieron domicilios y se ejecutaron 15 allanamientos. Para que tengas idea: normalmente, una denuncia puede tardar días o semanas en moverse.
Los personajes involucrados
El juez: Sebastián Casanello
- Nombrado por Cristina Fernández de Kirchner, aunque estaba último en la lista meritocrática.
- Casanello recibió el juzgado donde caen las causas de corrupción.
- Uno de los casos más importantes que tuvo fue el de Lázaro Báez y Cristina Fernández, donde hizo nada durante años, ganándose el apodo de “Tortuga Casanello”.
Ya lo dijo Nicolás Wiñazki en Radio Mitre:
“Dos cosas. Primero, acaba de llamar a declaración indagatoria a Lázaro Báez, empresario que es socio de la presidenta de la república, después de que se lo pidió el fiscal de la causa, Marijuan, y la Cámara Federal. Casanello tardó bastante en llamar a la indagatoria a Báez. Dos años, un poco más de dos años. Nosotros en PPT lo habíamos llamado un poco en broma y un poco en serio: ‘Tortuga’. Es un apodo que a él le duele, pero bueno, es efectivamente así.”
Ahora, el mismo juez que demoró años en investigar a Cristina, en 30 horas hace 15 allanamientos.
El fiscal: Franco Picardi
- Nombrado también durante el gobierno de Cristina Fernández.
- Camporista y exfuncionario del Ministerio de Justicia.
El denunciante: Gregorio Dalbón
- Abogado personal de Cristina Fernández de Kirchner.
- Especializado en causas de daños y perjuicios.
Resumiendo: un medio kirchnerista filtró un audio, un abogado K lo denunció, un fiscal camporista instruye la causa y un juez con pasado K la ejecuta en tiempo récord. Perfectamente orquestado.
La doble vara
- La justicia tardó 17 años en condenar a Cristina Fernández de Kirchner.
- La misma justicia tarda 30 horas en actuar contra Milei.
- La diferencia es tan brutal que no se trata de eficiencia: se trata de política.
Todo es muy curioso. Pero ojo, no me malinterpreten: esto no significa que no haya que investigar. Por supuesto que hay que investigar, pero varias cosas están pasando al mismo tiempo, y ninguna es casualidad.
Conclusión
Primero: aparece un audio y, de repente, todos ya saben quién es culpable. ¡Claro, escuchar un clip basta para condenar! ¿Para qué perder tiempo en investigar, verdad? Segundo: la justicia nunca, jamás, se mueve así de rápido. Y claro, todos los protagonistas son kirchneristas… ¿alguien duda que esto no sea un show montado para inflar la causa a toda velocidad, justo antes de las elecciones?
Puede que sea paranoia mía, pero el timing es demasiado perfecto para ser coincidencia. Ahora, si esto se confirma y es cierto, ¿qué hay que hacer? Muchachos, echarlos a todos. Sin dramas, sin sorpresas: acá no cambió absolutamente nada. Si son culpables, se los saca y listo. ¿La gran diferencia con otros casos de corrupción de otros partidos gobernantes? Que Milei intervino la Agencia Nacional de Discapacidad y despidió a varios funcionarios involucrados. O sea, al menos alguien se hace responsable un poquito. Nada que ver con otros gobiernos que lloran, se quejan… y no hacen nada.
Y ahora pregunto: ¿qué pasa con la misma Cristina? Ustedes siempre decían que la justicia es anti-K, ¿no? Miren esto: en 30 horas están allanando todo, y a Cristina le tomó 17 años, ¡17 años! Para llevarla presa. Sí, leyeron bien, 17 años.
Por eso mismo, que se investigue, sí. Que se mire con lupa a los involucrados, también sí. Pero no nos dejemos engañar ni nos volvamos locos por un audio que aparece justo antes de las elecciones en Buenos Aires y a dos meses de las elecciones nacionales
Y atención: esto recién empieza. Faltan dos semanas, y en ese tiempo van a seguir apareciendo cosas. Porque si los kirchneristas estuvieron un año guardando este audio, créanme, tienen mucho más guardado bajo la manga, y no van a dudar en usarlo.
Como dijo Javier Milei:
“El poder es un juego suma cero. Si lo tengo yo, no lo tenés vos. Esto, por ejemplo, los orcos lo entienden perfecto. Los K lo entienden perfecto. Desde el primer día vienen y te atacan. Se encolumnan todos y atacan todos. Y no les importa nada. Así como defienden cualquier ridiculez. Los que estábamos del otro lado decimos, son unos cabezas de termo. Y en realidad te das cuenta que entienden mejor la lógica del poder. Entonces, esos entienden que no tienen el poder. Lo tenés vos y te lo van a sacar. Y los liberales, en este sentido, son bastante ingenuos. Porque como nosotros consideramos que los liberales no somos más nada y somos todos libres pensadores. Eso funciona para la academia, pero no funciona para el mundo de la política. Porque es un juego suma cero. Entonces vos lo que hiciste ahí es ser funcional a los orcos.”
Gracias por haber llegado al final de esta nota.


