El invierno se instaló con fuerza en Mendoza y, fiel a su reputación, la provincia atraviesa una de las semanas más frías del año. Este lunes 30 de junio, los termómetros marcaron temperaturas mínimas de -3°C y máximas que apenas alcanzaron los 5°C, con una sensación térmica aún más baja debido a la humedad y la presencia de nubes dispersas1. El fenómeno no es aislado: una ola polar recorre gran parte del país y la región de Cuyo es una de las más afectadas2.
Las heladas matinales y el aire cortante transforman la rutina de miles de mendocinos. Desde la madrugada, las calles lucen semivacías y quienes deben salir temprano se ven obligados a abrigarse con varias capas de ropa. El pronóstico no trae alivio inmediato: para los próximos días se esperan mínimas que podrían descender hasta los -5°C, especialmente en zonas rurales y del Valle de Uco34. En la alta montaña, la situación es aún más severa, con nevadas intermitentes y cierres preventivos en pasos internacionales42.
El frío también impacta en la vida cotidiana y en la salud pública. Las autoridades sanitarias y de Defensa Civil han emitido recomendaciones para evitar la exposición prolongada y proteger especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas2. Además, la ola de frío genera preocupación en la comunidad educativa: padres y madres debaten en redes sociales la conveniencia de enviar a los chicos a la escuela, mientras la Dirección General de Escuelas monitorea la situación y no descarta suspensiones puntuales en caso de que las condiciones empeoren3.
En este contexto, la solidaridad se vuelve clave. Diversos refugios y albergues refuerzan su capacidad para asistir a personas en situación de calle, quienes enfrentan el desafío más duro ante las noches gélidas. Mientras tanto, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa que el invierno 2025 podría ser más cálido que otros años, pero por ahora, Mendoza atraviesa jornadas que exigen abrigo, cuidados y una red de apoyo para los más vulnerables.


