Mendoza, junio de 2025 – Durante los últimos doce meses, la provincia de Mendoza transitó una senda compleja en materia laboral, marcada por avances en ciertos sectores y desafíos en otros. Los informes del DEIE, junto a análisis del INDEC y entidades económicas, brindan una radiografía variada, que habla tanto de resiliencia como de urgencia por consolidar la mejora.
Según el Informe de Situación del Empleo 2012–2024 elaborado por CEM sobre datos del DEIE, Mendoza cerró 2024 con una tasa de desempleo de apenas 4,8 % en el Gran Mendoza, cifra inferior al promedio nacional (6,4 %). Esta evolución fue posible, en parte, por la reactivación del empleo privado, que registró la creación de 3.100 nuevos puestos durante el año .
No obstante, los datos recientes muestran señales de alerta. El empleo registrado en Mendoza cayó un 0,8 % en marzo, interrumpiendo varios meses de tendencia al alza, aunque todavía exhibe una mejora interanual del 0,1 %. Los economistas advierten que este desgaste mensual podría anticipar una desaceleración, lo que invita a monitorear los próximos indicadores para determinar si es coyuntural o el inicio de una tendencia negativa.
Por otro lado, la informalidad laboral y la subocupación siguen siendo desafíos estructurales. Según el INDEC, cerca del 38,3 % de los empleos asalariados en Mendoza no tienen aportes jubilatorios, mientras que un 13,3 % de la fuerza laboral se encuentra subocupada. Además, se observa una alta proporción de trabajadores en busca de un segundo empleo, lo que apunta a ingresos insuficientes
Balance sectorial: la construcción y el comercio muestran signos de retraimiento, mientras que sectores como la agroindustria, el vino y el software mantienen cierta dinámica positiva, animados por la apertura económica y la reactivación exportadora . Las obras públicas provinciales, en particular, amortiguaron la caída del PBG regional durante 2024
Así, el empleo en Mendoza transita un año de transición, donde los logros del pasado reciente—como el desempleo bajo y la recuperación del empleo formal—conviven con nuevos desafíos: la fragilidad del empleo mensual, la persistente informalidad y el estancamiento en la creación de puestos de calidad.
El reto para los próximos meses es claro: consolidar una política activa que fortalezca la inversión privada, reduzca la informalidad y promueva esquemas de capacitación laboral. Solo así Mendoza podrá convertir las cifras favorables en un crecimiento inclusivo y sostenible, donde “tener trabajo” también signifique mejorar ingresos, seguridad social y perspectivas a largo plazo.


