El Gobierno avanza con una serie de reformas que eliminan trabas burocráticas, reducen costos para los consumidores y promueven la modernización de la economía.
En una nueva etapa del proceso de simplificación y modernización del Estado, el Gobierno nacional implementó un conjunto de medidas de desregulación orientadas a facilitar el comercio, abaratar productos clave y reducir la burocracia en sectores estratégicos. Las acciones, que abarcan desde la industria algodonera hasta el comercio internacional y el uso de autopartes, buscan liberar al sector productivo de normas obsoletas y favorecer una mayor competencia en beneficio de los consumidores.
Una de las medidas destacadas fue la derogación de la ley 26.060, vinculada a la producción algodonera, considerada ya desactualizada para las dinámicas actuales del sector. En paralelo, se introdujeron modificaciones a la ley 25.761 para digitalizar el registro de piezas reutilizables de vehículos desarmados. Esta innovación permitirá reducir costos en la compraventa de repuestos y desincentivar el robo de autopartes, al facilitar el acceso legal a piezas certificadas a precios más accesibles.
La semana pasada también se eliminaron restricciones que impactaban en el comercio exterior: se suprimió un certificado adicional para utilizar pallets de madera en exportaciones, lo que agiliza los tiempos logísticos y reduce costos operativos. Además, se flexibilizaron las condiciones para importar insumos médicos básicos, una medida esperada por múltiples sectores de la salud que permitirá garantizar el abastecimiento y mejorar el acceso a productos esenciales.
Otras reformas incluyeron la modernización de las normas para el almacenamiento de hidrocarburos, la simplificación del proceso de importación de baterías y pilas, y la actualización del marco regulatorio del servicio postal, que ahora podrá operar con mayor eficiencia y adaptarse mejor a la creciente demanda del comercio electrónico.
En el plano del consumo cotidiano, el Ministerio de Economía también eliminó una resolución de 2004 que imponía aranceles a la importación de termos. Esta medida pone fin a una distorsión que hacía que productos como el tradicional “termo verde” alcanzaran precios de hasta 100.000 pesos en el mercado local, mientras que en países como Estados Unidos se consiguen por un cuarto de ese valor. Con la eliminación de los aranceles, se espera que ingrese mayor competencia, se amplíe la oferta y bajen los precios.
Con estas medidas, el Ejecutivo busca avanzar hacia una economía más competitiva, moderna y menos regulada, donde tanto productores como consumidores puedan acceder a mejores condiciones y oportunidades.


