Vergonzoso retroceso: el Senado bonaerense habilita la reelección indefinida de políticos

Con media sanción a un polémico proyecto, senadores buscan perpetuarse en el poder. Vuelve la vieja política de los privilegios, de espaldas a la ciudadanía.

En una sesión cargada de polémica y con escasa cobertura mediática, el Senado de la provincia de Buenos Aires aprobó con media sanción un proyecto que habilita la reelección indefinida de senadores, diputados provinciales, concejales y consejeros escolares, eliminando así las restricciones establecidas por la Ley 14.836, vigente desde 2016.

La normativa actual impedía más de una reelección consecutiva para estos cargos, en un intento de frenar el fenómeno del “enquistamiento político” y promover la renovación en los cuerpos legislativos y deliberativos. Con esta nueva iniciativa —que aún debe ser aprobada por la Cámara de Diputados provincial— los límites vuelven a disolverse y el mensaje es claro: la casta política bonaerense quiere quedarse para siempre.

Un golpe silencioso a la democracia

Lo que se votó no es menor. Significa nada menos que restaurar la posibilidad de permanecer de forma indefinida en cargos de representación, perpetuando figuras que llevan décadas viviendo de la política, muchas veces sin rendir cuentas ni ofrecer resultados concretos.

En un contexto de crisis económica, descrédito institucional y desconfianza generalizada hacia la clase dirigente, el Senado bonaerense decidió priorizar sus propios intereses por sobre cualquier señal de renovación democrática.

El proyecto fue impulsado por legisladores de diferentes bloques, lo que demuestra que cuando se trata de conservar poder, las diferencias ideológicas se diluyen rápidamente. La defensa corporativa de los privilegios se impone al mandato de representación ciudadana.

¿Qué dice la ley que quieren derogar?

La Ley 14.836, sancionada en 2016 durante el gobierno de María Eugenia Vidal con amplio consenso social, establecía que intendentes, concejales, legisladores provinciales y consejeros escolares sólo podían ser reelectos una vez de manera consecutiva. La norma fue vista como un avance significativo en la lucha contra el clientelismo y la perpetuidad en el poder.

Con la modificación actual, esta limitación se eliminaría por completo, abriendo la puerta a mandatos eternos. En otras palabras, una vuelta sin pudor al viejo sistema de barones del conurbano, listas armadas a dedo y círculos de poder cerrados.

Indignación social, silencio político

Mientras amplios sectores de la ciudadanía reclaman una clase dirigente más transparente, eficiente y abierta a la alternancia, la respuesta desde el Senado fue exactamente la opuesta. La sesión pasó prácticamente desapercibida en medios nacionales, pero generó fuerte rechazo en redes sociales y entre organizaciones civiles que militan por la ética pública.

“Esto es una traición a la gente. Nos prometieron renovación, y lo único que hacen es proteger sus bancas”, afirmó un dirigente vecinal de La Matanza. “Se blindan legalmente para no tener que competir con nuevos liderazgos ni rendir cuentas”.

Lo que viene

El proyecto ahora debe pasar por la Cámara de Diputados bonaerense, donde el oficialismo y sectores aliados buscarán darle sanción definitiva. Si lo logran, será uno de los retrocesos más evidentes en materia institucional desde el regreso de la democracia, y una prueba más de que, para muchos, la política no es vocación de servicio sino carrera vitalicia.

La sociedad ya ha expresado su hartazgo con estos mecanismos. El desafío ahora será transformar esa indignación en acción, para frenar este avance regresivo que busca eternizar a los mismos de siempre.

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