Mendoza vive este jueves 24 de septiembre una jornada de calor intenso impulsada por el viento Zonda, un fenómeno climático característico de la región que elevó las temperaturas muy por encima de lo habitual para esta época del año. En varios departamentos del oasis norte, los termómetros marcaron más de 31 grados, con una sensación térmica que supera los 35 grados, lo que llevó a las autoridades a emitir alertas sanitarias y recomendaciones para la población.
El parte meteorológico de este jueves
Según informaron desde el Servicio Meteorológico Nacional, el Zonda comenzó a sentirse desde la madrugada en los departamentos del oasis norte, con mayor intensidad en Las Heras, Guaymallén, Godoy Cruz y la ciudad de Mendoza. Las temperaturas, que anoche rondaban los 14 grados, ascendieron de forma abrupta desde las primeras horas de la mañana.
Hacia el mediodía, varias estaciones registraron valores entre 33 y 36 grados, con picos de hasta 37 grados en zonas del norte provincial. Las ráfagas de viento alcanzaron los 90 kilómetros por hora en algunos puntos, lo que generó suspicacias sobre la posibilidad de desprendimientos en la cordillera y afectó la circulación en la ruta 7.
La humedad relativa, por su parte, cayó a valores cercanos al 15%, lo que agrava la sensación de calor y aumenta el riesgo de deshidratación, especialmente en grupos vulnerables.
Las recomendaciones de las autoridades
Ante el panorama, el Ministerio de Salud de Mendoza emitió una serie de recomendaciones para prevenir complicaciones:
- Mantenerse hidratado, ingiriendo agua aunque no se tenga sed.
- Evitar la exposición prolongada al sol, especialmente entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde.
- No realizar actividad física intensa en el exterior.
- Usar ropa clara, liviana y de tela natural.
- Mantener las viviendas frescas, cerrando ventanas y persianas durante las horas de mayor calor.
- Extremar cuidados con adultos mayores, niños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Desde Defensa Civil, además, se pidió a los vecinos asegurar objetos en el exterior que puedan ser arrastrados por el viento, como macetas, carteles, techos de chapa y lonas.
El impacto en la actividad diaria
El Zonda no solo afecta la salud. La actividad cotidiana en Mendoza se ve alterada cada vez que el fenómeno se presenta. Varias escuelas debieron suspender las clases de educación física en el exterior, y algunos eventos programados para la jornada fueron reprogramados o cancelados.
El transporte público también registró demoras, especialmente en las líneas que circulan por zonas expuestas al viento. En la ruta 7, hacia la cordillera, se extremó la vigilancia por el riesgo de desprendimientos y caída de rocas.
Los hospitales y centros de salud reportaron un aumento en las consultas por deshidratación, golpes de calor y complicaciones respiratorias. «Siempre que hay Zonda vemos más pacientes, sobre todo adultos mayores y chicos», explicó un médico de guardia en el Hospital Central.
Un fenómeno que no sorprende, pero que preocupa
Para los mendocinos, el Zonda no es una novedad. Es parte del clima local, un fenómeno que se repite varias veces al año, especialmente en primavera y otoño. Pero cada vez que llega, trae consigo una mezcla de resignación y preocupación.
«Ya sabemos lo que toca: calor, viento seco y no poder salir a la calle», dijo un vecino de Guaymallén. «Pero igual nos agarra mal, sobre todo cuando tenés chicos en casa».
Los especialistas explican que el Zonda se produce cuando una masa de aire húmedo del Pacífico cruza la cordillera de los Andes, pierde su humedad en el lado chileno y desciende por la ladera argentina como un viento seco y caliente. El resultado es un aumento brusco de la temperatura y una caída de la humedad que puede afectar la salud, especialmente en personas con problemas respiratorios o cardiovasculares.
La previsión para las próximas horas
Según los pronósticos, el Zonda se mantendrá durante toda la jornada de este jueves, con una leve disminución de la intensidad hacia la noche. Para el viernes, se espera un descenso gradual de las temperaturas y un aumento de la humedad, lo que pondría fin al fenómeno.
Mientras tanto, Mendoza se adapta. Se cierran ventanas, se encienden ventiladores, se buscan las zonas más frescas de la casa. El Zonda llegó, y como siempre, impone sus reglas.


