Mendoza / Buenos Aires — 8 de septiembre de 2025
La derrota de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires no solo sacudió al oficialismo, sino que también generó reacciones críticas dentro del espectro político aliado. Uno de los primeros en marcar distancia fue el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien cuestionó la estrategia del presidente Javier Milei y advirtió sobre los límites del discurso confrontativo sin resultados concretos.
“Está claro que la narrativa de la casta ya no alcanza si no va acompañada de mejoras reales en la vida cotidiana de la gente. El electorado bonaerense lo expresó con contundencia”, señaló Cornejo en declaraciones a medios locales. Si bien no rompió del todo con el oficialismo, el mandatario mendocino dejó en evidencia su incomodidad con el rumbo político y comunicacional del gobierno nacional.
El resultado en la provincia más populosa del país fue categórico: el peronismo, agrupado en la coalición Fuerza Patria, se impuso con un 47% de los votos frente al 33% logrado por La Libertad Avanza. El impacto fue inmediato en los mercados, con una fuerte caída del peso y desplomes en la Bolsa porteña, alimentando las tensiones dentro de la coalición gobernante.
Cornejo, que ha mantenido una posición ambivalente frente al gobierno libertario —acompañando ciertas reformas económicas pero cuestionando su estilo—, volvió a insistir en la necesidad de lograr consensos. “Este gobierno ha hecho bien en marcar un rumbo de equilibrio fiscal, pero no ha demostrado capacidad para ejecutar políticas públicas de manera efectiva ni para construir alianzas políticas duraderas”, remarcó.
El gobernador mendocino también apuntó contra el sesgo centralista de algunas decisiones del Ejecutivo nacional, que a su juicio perjudican al interior del país. “Tomar medidas que benefician al AMBA y castigan a las provincias es no entender cómo funciona Argentina. Es una estrategia política torpe, y en este caso, electoralmente costosa”, lanzó.
Consultado sobre el rol de figuras como Karina Milei y la falta de diálogo con sectores aliados, Cornejo fue tajante: “La política es el arte de sumar. Si no se logra ampliar la base de apoyo, cualquier proyecto, por más disruptivo que sea, termina aislado y sin capacidad de transformación”.
Con la mirada puesta en las elecciones nacionales de 2027, los resultados de Buenos Aires reconfiguran el tablero y dejan abierta la posibilidad de nuevas alianzas. Dentro del radicalismo, algunos ya ven en Cornejo a un eventual articulador de una alternativa política que recupere el equilibrio entre reformas estructurales y vocación democrática.
Por ahora, el mensaje es claro: el respaldo al gobierno no es incondicional, y tras el golpe electoral bonaerense, la presión por revisar estrategias y estilos no viene solo de la oposición, sino también desde los propios aliados.


