La provincia de Mendoza vive un fenómeno en alza: el crecimiento sostenido de las plataformas de transporte como Uber y Cabify, que se consolidan como alternativas cada vez más elegidas por los mendocinos. Según datos oficiales del primer semestre de 2025, Uber concentra el 45,6% de la actividad y Cabify el 43%, dejando en claro su posición dominante frente a otros competidores como Maxim (10,4%). Sorprendentemente, Cabify lideró el crecimiento reciente, con 279 nuevas habilitaciones, mientras que Uber sumó 87 y Maxim apenas 16.
El avance de estas aplicaciones ha sacudido el mercado tradicional de taxis y remises. Muchos choferes de esos servicios migraron a las plataformas motivados por la demanda, la rentabilidad y las condiciones de flexibilidad laboral. Además, innovaciones como la eliminación de aranceles mensuales para nuevos conductores en Cabify y Uber facilitaron el ingreso masivo al sistema, generando una ola de inscripciones inédita. Conductores señalan que «de 10 autos Fiat Cronos en la calle, 7 están trabajando con aplicaciones de viaje», reflejando la magnitud del cambio en las calles mendocinas.
Las empresas, frente a la gran cantidad de solicitudes para sumarse como choferes, han implementado controles y restricciones más estrictas: ahora exigen requisitos como certificado de antecedentes penales y mayor rigurosidad en la antigüedad de los vehículos, aunque se ha flexibilizado el plazo para que los autos puedan participar, extendiendo la antigüedad permitida hasta 7 años.
El Gobierno provincial observa el fenómeno con atención, garantizando la apertura del mercado a las plataformas, pero dejando en claro que la competencia será regulada y bajo igualdad de condiciones, exigiendo seguros, permisos y revisiones técnicas a los vehículos que circulan. Mientras tanto, la alta demanda entre los usuarios sostiene el crecimiento y obliga tanto a taxis como a remises a modernizarse para no perder terreno frente a las apps digitales.
Así, Mendoza se consolida como un caso testigo en Argentina de cómo la economía digital puede transformar el sistema de movilidad urbana, generar nuevas oportunidades laborales, pero también plantear desafíos para el sector tradicional y para la regulación estatal.


