Roberto Baggio: «Después de ese día, el día del penal en 1994, me mantuve alejado del fútbol durante años. Las heridas eran tan profundas, que hasta ver un partido se me hizo doloroso, pero luego llegó Messi, este argentino, y me hizo verlo de nuevo. Me encuentro viendo partidos solo para verlo jugar. Hay algo mágico en la forma en que se mueve con la pelota. Algo que me recuerda por qué nos encantó este juego desde el principio. A veces me imagino si Messi hubiera sido italiano. ¿Cuántas Copas Mundiales habríamos ganado? Pero no, el destino quería que fuera ese genio argentino que redefine la belleza en el fútbol. Él es un verdadero milagro. El último de los gigantes del puro fútbol. Después de retirarme, pensé que nunca volvería a sentir ese amor, pero Messi restauró mi fe.
Cuando llego «Messi este Argentino» me hizo querer el futbol otra vez.


