Los teléfonos inteligentes no dejan de sorprender. Lo que comenzó con el Simon de IBM en 1994, un dispositivo tan básico que parecía inimaginable comparado con los iPhone que llegaron en 2007, ahora ya está convertido en un verdadero universo de modelos y formatos.
En 2025 esta transformación sería más notable que nunca, con un futuro prometedor en la forma en que los usuarios interactúan con sus dispositivos, con pantallas enrollables, modelos ultradelgados, diseños sin botones y mayor desarrollo en cámaras y procesadores.
Eso sí, no todo en tecnología es una mina de oro. Detrás de las innovaciones existen contextos económicos o sociales que podrían cambiar el desempeño de los nuevos lanzamientos.


