Junio de 2025 – Argentina. Después de años de incertidumbre y presión impositiva, el sector agropecuario comienza a mostrar signos de alivio. Así lo expresa un productor del interior bonaerense: “Estamos mucho mejor desde que asumió Milei. Los precios relativos están corrigiendo, hay mayor estabilidad, se puede ahorrar y ya se piensa en invertir. Con Massa, eso era impensable”.
Este testimonio refleja una percepción que comienza a extenderse en distintas regiones del país. La administración de Javier Milei, a través de un programa de estabilización macroeconómica, logró frenar el deterioro de los indicadores clave para la actividad productiva, en particular para el agro, históricamente uno de los sectores más golpeados por los vaivenes del tipo de cambio, la inflación y la carga tributaria.
Uno de los factores que más destacan los productores es la corrección de los precios relativos. En un esquema anterior donde la distorsión cambiaria, las retenciones y la inflación descontrolada erosionaban la rentabilidad, hoy el escenario es diferente. “Sabemos cuánto vale lo que producimos y cuánto cuesta lo que necesitamos para producir. Esa previsibilidad vale oro”, agregó el mismo productor.
La posibilidad de ahorrar, un aspecto fundamental para planificar a mediano y largo plazo, también reapareció en el horizonte del campo. La reducción de la inflación, la liberalización gradual del mercado cambiario y un clima de mayor confianza empujaron al sector a evaluar inversiones en tecnología, maquinaria y expansión de capacidad productiva.
En contraposición, durante la gestión del exministro y candidato presidencial Sergio Massa, la percepción predominante era de asfixia regulatoria e imprevisibilidad. Las decisiones se tomaban “día a día”, y la planificación quedaba relegada por la urgencia de sobrevivir a la próxima medida.
Si bien el camino aún presenta desafíos –particularmente en lo fiscal, en la presión tributaria y en la necesidad de crédito accesible–, el agro comienza a vislumbrar un nuevo ciclo de crecimiento. La señal es clara: cuando se recupera la estabilidad, el campo responde.


