Buenos Aires, junio de 2025 – Después de años marcados por la incertidumbre económica y la retracción del consumo, los argentinos comienzan a recuperar la confianza. Según los últimos datos relevados, la intención de compra de bienes durables alcanzó en junio los 36,6 puntos, el valor más alto desde noviembre de 2017, cuando se registraron 40,1 puntos. Este indicador no solo refleja una mejora económica, sino también un cambio profundo en las expectativas de la población.
El repunte en la disposición a adquirir bienes como autos, electrodomésticos o tecnología no es un fenómeno aislado. Expertos señalan que es consecuencia directa del nuevo rumbo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei, basado en el orden macroeconómico, la disciplina fiscal y la estabilidad monetaria.
Desde el inicio de su gestión, Milei implementó una serie de medidas orientadas a corregir desequilibrios estructurales. La eliminación de distorsiones en los precios relativos, la fuerte reducción del déficit fiscal y la recuperación de la credibilidad frente a los mercados han comenzado a dar resultados visibles. El consumo de largo plazo, históricamente sensible a las expectativas futuras, empieza a mostrar signos de recuperación sostenida.
“La gente vuelve a planificar”, sostienen economistas y analistas del consumo. Esa planificación se traduce en decisiones que estaban postergadas: renovar el auto, comprar electrodomésticos o invertir en tecnología. Se trata de un cambio de clima que, más allá de las estadísticas, empieza a sentirse en la vida cotidiana de muchas familias.
En un país acostumbrado a las crisis cíclicas, este viraje genera optimismo. Milei no solo ha logrado frenar la decadencia: para muchos, está logrando que Argentina vuelva a caminar.


