Mendoza se prepara para vivir las fiestas del 18 de septiembre

La Plaza Chile, epicentro de la comunidad chilena en Mendoza, se alista para recibir una nueva edición de las celebraciones por el 18 de septiembre, fecha en que Chile conmemora su Independencia. Con una agenda cargada de actividades culturales, gastronómicas y artísticas, el encuentro se consolida como uno de los eventos más esperados por los residentes chilenos y por los mendocinos que quieren sumarse a la fiesta.

Un espacio que es hogar

Ubicada en el corazón del barrio que lleva su nombre, la Plaza Chile es mucho más que un punto de encuentro: es un símbolo de identidad para los miles de chilenos que viven en Mendoza. Cada año, cuando se acerca la fecha patria, el lugar se transforma. Banderas celestes y blancas ondean en cada árbol, los puestos de empanadas y anticuchos se multiplican y el sonido de la cueca empieza a escucharse desde temprano.

Para muchos, es la forma de mantener vivo el vínculo con sus raíces. «Acá nos sentimos como en casa», dijo una residente chilena que lleva más de 20 años en Mendoza. «Es el día en que todos nos juntamos, compartimos y recordamos de dónde venimos».

La agenda: tradición, música y baile

Las celebraciones comienzan con la tradicional ceremonia de izamiento de banderas, donde participan autoridades consulares, representantes de la comunidad y vecinos del barrio. Luego, el escenario principal se pone en movimiento con presentaciones de cueca, el baile nacional chileno, a carga de agrupaciones locales que mantienen viva la tradición.

No faltan los espectáculos de música folclórica, con intérpretes que recorren los clásicos de la tierra trasandina. También hay espacio para los más chicos, con talleres de danza, juegos tradicionales y actividades lúdicas que buscan transmitir la cultura chilena a las nuevas generaciones.

La gastronomía, protagonista

Si hay algo que no puede faltar en un 18 de septiembre, es la comida. Los puestos instalados en los alrededores de la plaza ofrecen empanadas de pino, anticuchos, choripanes, completos y, por supuesto, el infaltable terremoto, la bebida típica que combina vino pipeño, helado de piña y un toque de granadina.

Las filas se hacen largas, pero nadie se queja. «Es parte de la fiesta», bromea un vendedor mientras sirve una docena de empanadas. «La gente viene con hambre y se va feliz».

La presencia de las autoridades.

Como es tradición, las celebraciones cuentan con la presencia de autoridades del consulado chileno en Mendoza, así como de funcionarios municipales y provinciales. En sus discursos, destacan el vínculo histórico entre Argentina y Chile, dos países que comparten frontera, cultura y una relación de hermandad que trasciende las diferencias.

«Esta plaza es un puente entre dos naciones», dijo el cónsul chileno en uno de los actos anteriores. «Acá se celebra la independencia, pero también la integración y el respeto mutuo».

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