Caso Próvolo: Condenan a la monja Kumiko Kosaka por abusos sexuales a niños sordos

La Suprema Corte de Justicia de Mendoza revocó este viernes la absolución de la monja japonesa Kumiko Kosaka y la declaró culpable por abusos sexuales cometidos contra alumnos hipoacúsicos del Instituto Antonio Próvolo, en Luján de Cuyo. Con este fallo, el máximo tribunal mendocino puso fin a una larga batalla judicial que había dejado impune a una de las figuras más controversiales del caso, y ordenó que un tribunal inferior determine ahora la pena que deberá cumplir.

El fallo

En una decisión firmada por los jueces Teresa Day y Julio Gómez y la conjueza Silvina Miquel, la Corte consideró a Kosaka autora y partícipe de cinco delitos sexuales en perjuicio de menores sordos que asistían al establecimiento educativo religioso. Los magistrados sostuvieron que existían pruebas suficientes para demostrar que la monja no solo tuvo conocimiento de los abusos, sino que facilitó y encubrió las agresiones cometidas por otros miembros del instituto.

El fallo deja sin efecto la sentencia absolutoria unánime dictada el 18 de octubre de 2023 por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1, que había liberado de culpa y cargo a Kosaka junto a otras cuatro mujeres juzgadas en la segunda etapa de la causa. Esa decisión había sido apelada por el Ministerio Público Fiscal y por representantes de las víctimas, quienes argumentaron que la sentencia original había ignorado testimonios clave y pruebas documentales que implicaban directamente a la religiosa.

La trayectoria del caso

Kumiko Kosaka, de nacionalidad japonesa, se desempeñaba como monja y educadora en el Instituto Próvolo, una institución católica dedicada a la enseñanza de niños y adolescentes con discapacidad auditiva. Entre 2004 y 2016, el lugar fue escenario de una red sistemática de abusos sexuales y maltratos que afectó a decenas de víctimas, en su mayoría alumnos sordos que no podían denunciar los hechos por sus barreras comunicacionales.

En 2019, la Justicia argentina emitió condenas históricas tras evaluar 25 casos de abusos, y dos sacerdotes vinculados al instituto ya habían sido condenados a prisión perpetua. Kosaka, en cambio, había logrado evitar una condena en primera instancia gracias a la sentencia absolutoria de 2023, que generó indignación entre las víctimas y sus familias.

Durante el proceso, la monja fue descrita por el magistrado a cargo como “el demonio en forma de mujer”, una expresión que reflejó la gravedad de las acusaciones en su contra. Según los testimonios recogidos, Kosaka no solo habría facilitado los abusos, sino que también habría maltratado físicamente a los niños y amenazado a quienes intentaban hablar.

La fuga y la captura

Tras ser imputada, Kosaka permaneció prófuga durante un mes antes de entregarse voluntariamente en Buenos Aires, donde negó las imputaciones en su contra. Su defensa sostuvo que no existían pruebas directas que la vincularan con los abusos y que su rol en el instituto se limitaba a tareas educativas y de contención.

Sin embargo, los fiscales y los representantes de las víctimas presentaron testimonios de ex alumnos que describieron situaciones de violencia, humillación y complicidad por parte de la monja. Algunos relatos indicaron que Kosaka habría dejado las puertas abiertas para que los abusadores ingresaran a las habitaciones de los menores, y que habría ignorado los pedidos de ayuda de las víctimas.

La reacción de las víctimas

Tras conocerse el fallo, las víctimas y sus familiares expresaron alivio y satisfacción, aunque también reclamaron que la pena sea ejemplificadora. “Es un paso importante, pero la justicia llega tarde para muchos de nosotros”, dijo uno de los ex alumnos del Próvolo, quien pidió mantener su identidad en reserva.

Las organizaciones de derechos humanos y las agrupaciones de personas con discapacidad también celebraron la decisión de la Corte y pidieron que se refuercen los controles en instituciones que albergan a menores vulnerables. “Este caso nos muestra la importancia de escuchar a las víctimas y de no cerrar los ojos ante las señales de abuso”, afirmó una representante de una ONG local.

Próximos pasos

A partir de esta resolución, el expediente deberá regresar a un tribunal inferior, que será el encargado de establecer la condena y la pena que deberá cumplir Kosaka. Los abogados de la monja anunciaron que evaluarán presentar recursos extraordinarios, aunque las posibilidades de revertir el fallo de la Suprema Corte son limitadas.

Mientras tanto, otras ocho mujeres que habían sido juzgadas junto a Kosaka en la segunda etapa del caso permanecen absueltas, ya que la Corte confirmó su inocencia al no encontrar pruebas suficientes para implicarlas en los abusos. El caso Próvolo, uno de los más emblemáticos de la justicia argentina en materia de abusos institucionales, sigue abierto a nuevas investigaciones y podría derivar en más imputaciones en el futuro.

Por ahora, el fallo marca un punto de inflexión en la lucha por la justicia de las víctimas del Próvolo y envía un mensaje claro: nadie está por encima de la ley, ni siquiera quienes juraron cuidar y proteger a los más vulnerables.

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